Cómo ya había estado en Haneda, inocente de mí, pensé que no tendría problemas para salir del aeropuerto en metro y llegar al hotel bien, así que me dediqué a preparar más los lugares a visitar que el moverme por la ciudad. En Tokyo hay una empresa de monorrail, una empresa de JR (cercanías), y dos empresas de metro, las líneas se cruzan entre sí y las tarifas a veces combinan varias líneas. El viaje del aeropuerto al hotel, que tendría que haber sido de 45 minutos, fue de más de hora y media, pero para mi analfabetismo del idioma y que aquí hay muchas cosas que solo están escritas en Japonés podría haber sido mucho peor. La primera noche después de darme una ducha era demasiado tarde para ir a ningún sitio así que di una vuelta por los alrededores del hotel llegando casi al barrio de Ginza.
Mi primer día en Tokyo había decidido ver el palacio imperial y los jardines y luego seguir con otras zonas cercanas al hotel. Estando ya enfrente al palacio un hombre me pregunta en inglés con fuerte acento hispano que si hablo inglés y le contexto que lo hablo y también hablo español, desde este momento (11 a.m.) hasta muy por la noche estuvimos juntos visitando la ciudad. Él trabaja para una consultora en Mexico, me dio su tarjeta y es un jefazo, había vivido un año en Tokyo hace 15 años, y ahora estaba en Japón por negocios y en Tokyo por turismo; me invitó a comer, porque pagaba su empresa.
Durante el día finalmente cambié mis planes y después de los jardines del palacio, fuimos a los barrios de Shinjuku, Shibuya y Harajuku. Tokyo es muy distinto del resto de Japón y me pareció muy interesante la visita. Eso sí, entre la humedad y el calor estuve todo el día sudando, por eso se ven manchas en mis camisetas.
Ahora dejo algunas fotos de mi primer día
Eso que se ve detrás es el palacio imperial, al cuál no está permitido el acceso.
En el templo sintoista antes de rezar hay que lavarse las manos y la boca,
luego al comenzar a rezar damos 5 yenes para pedir tener suerte.
Harajuku es un barrio lleno de tiendas, jovenes vestidos de forma muy particular y de turistas.
En Shibuya, delante de la estatua de Hachiko (podéis ver la hitoria de Hachiko pinchando en el nombre).
La chica se llama Remie, mi amigo mexicano y yo no encontrabamos la estatua así que le pedimos ayuda
y ella nos acompañó, cosa muy común en Japón, cuando alguien pide direcciones o hasta sin pedirlas.
Se te ve estupendamente,creo que vas cogiendo peso.
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